La Matrix globalista: liberalismo vs. marxismo
A continuación les comparto el extracto de un capítulo de mi libro "Globalismo: ¿Qué es y cómo derrotarlo?" 2024, el mismo lleva el título: "Derrota Mundial: liberalismo vs. Socialismo." pág.186
El marxismo suprime al
individuo e
impone un colectivismo asfixiante,
donde no existe la libertad
Theo Belok
El liberalismo suprime todo
vínculo
comunitario, proponiendo un individualismo
atomizado, desarraigado y egoísta
Theo Belok
Los ingenieros sociales globalistas han diseñado dos vías principales para lograr sus objetivos:
1) Por coerción (imposición violenta); a través
del control total del Poder Público.
2) Por persuasión (propaganda y consenso); a través
del control total del Poder Privado.
Fue el banquero ultraglobalista James Paul Warburg, quien lo dijo con una pasmosa claridad: “Guste o no, tendremos un gobierno mundial. La única cuestión es si será por concesión o por imposición” ([1]).
Un mismo objetivo, a través de dos caminos diferentes. Cada vía debía contar con un marco teórico propio, debía tener un relato que la justifique.
GLOBALISMO POR LA FUERZA
El instrumento para lograr el globalismo por imposición fue el marxismo, es decir un socialismo extremo que llevó el nombre de comunismo. La dictadura del proletariado y todo el relato de la lucha contra la desigualdad y la opresión social, brindaría a un puñado de globalistas, la posibilidad de hacerse con la suma del poder absoluto. El ariete sería la militancia virulenta de tipo político, una subversión, un golpe de estado, una revolución. Toda una épica en apariencia justiciera, pero servil a la oligarquía financiera internacional que financió teóricos y promovió dichos movimientos.
Son conocidas las reuniones internacionales de políticos socialistas (hoy progresistas). La esencia del socialismo de tipo marxista es internacionalista. No todos los socialismos en la historia fueron iguales. Al comienzo, emergió como una reacción contra ciertos abusos y explotaciones que derivaron en críticas honestas al sistema capitalista, con el fin de mitigar y revertir las condiciones inhumanas de trabajo casi esclavo en algunas fábricas. Pero Marx era un globalista que logró desviar y “capitalizar” el curso del socialismo descentralizado, orgánico y anti-usura expuesto por Proudhon y Bakunin, hacia una agenda favorable para la elite bancaria internacional monopolista. El nuevo “apóstol de los trabajadores” creó su obra para beneficiar a los grandes banqueros globalistas. Es por ello que Bakunin y sus seguidores "anti-autoritarios" fueron expulsados de la Asociación Internacional de Trabajadores (la Primera Internacional).
El alemán Marx transfirió su Consejo General de Londres a Nueva York, la ciudad que pronto se convertiría en la capital occidental de los globalistas. Fue justamente en Nueva York donde otro globalista alemán llamado León Trotsky prepararía la revolución bolchevique rusa con un montón de secuaces que ni siquiera sabían bien el idioma ruso. Contarían con el abundante y bien documentado apoyo financiero de los banqueros alemanes y los de Wall Street, como Jacob Schiff ([2]) y la banca Kuhn Loeb & Co ([3]), íntimamente asociados a la banca europea Rothschild. Por otro lado el investigador Paul Koch (2005) afirma:
El dato que no suelen recoger las enciclopedias,
aunque los originales se guarden en las colecciones de documentos del British
Museum, es que fue Nathan Rothschild quien firmó los cheques de la llamada Liga
de los Hombres Justos, con los que Marx fue gratificado por la elaboración de
sus famosas obras. (p.11) [4]
Marx logró excluir a Bakunin de la “Primera Internacional”, pues este último descubrió la alianza que Marx tenía con los grandes banqueros y denunció públicamente el intento de fraude intelectual e ideológico del programa comunista. Ahora bien, ¿cómo es posible que un hombre que se propuso denunciar la explotación del hombre por el hombre, al punto de presentarse como su máxima antítesis, haya evitado toda referencia a las dinastías bancarias, omitiendo al mismo tiempo sus refinadas técnicas de expoliación y control?
Es muy simple, Marx protegía a los banqueros que lo habían financiado. ¿Por qué la élite globalista de banqueros financiaría a Marx? Simplemente porque toda la batería filosófica marxista tiene como objetivo afianzar la supremacía de la élite internacionalista. El marxismo es un dispositivo utilizado para “justificar” y consolidar el poder de esa élite hostil. El marxismo es un gran sofisma. No tiene nada que ver con aliviar la miseria de los pobres o hacer avanzar a la humanidad hacia la justicia social. Es ante todo un dispositivo político para la concentración del poder en manos de una minoría globalista tiránica. Un cheque en blanco para legitimar el abuso de poder.
El secreto es que Marx concentraba el foco de toda su ideología en atacar exclusivamente la industria nacional capitalista (capital nacional productivo), protegiendo y cubriendo con un manto de humo discursivo al sector financiero globalista (capital internacional financiero). Ni una sola vez mencionó el imperio de los Rothschild como los “súper-capitalistas explotadores del mundo” (es conocida la historia de cómo hicieron su fortuna estafando al pueblo británico). Marx no desconocía el poder de los banqueros, pues habló incluso brevemente de la “soberanía moderna de las finanzas”. Sin embargo, desestimó su poder relativo, explicando que el sistema de crédito es externo a los medios de producción (que pretendían expropiar) y se trataba de algo “precapitalista”. Lo cual es una verdad a medias, muy engañosa, puesto que desde tiempos bíblicos –incluso mesopotámicos– se reconocía que la relación asimétrica entre acreedor y deudor, llevada al extremo a través de los intereses compuestos, desembocaba a la larga en una relación de explotación: “El que toma prestado es siervo del que presta” (Proverbios 22:7).
Tampoco criticó el brutal poder del interés del dinero, cualidad ya denostada hace más de 2 mil años por el inigualable filósofo Aristóteles, que Marx había leído y no pudo desconocer. Con esto, su deshonestidad intelectual queda expuesta fuera de toda duda, demostrando que su ideología paraguas solo pretendía atraer y desviar el odio de los asalariados oprimidos hacia los capitalistas nacionales, que eran competidores del capital financiero y monopolista de la elite internacional. Manteniendo los ojos de la turba enardecida lejos de los bancos. Al mismo tiempo, brindaba con un relato analítico sesgado una justificación “moral” que servía en la práctica como un cheque en blanco para la toma del poder violento por parte de un puñado de saqueadores internacionalistas, asociados estrechamente con los banqueros y los trusts monopolistas occidentales. Si hubo un genio maligno y malintencionado, ese fue Marx.
Coincidiendo con el argumento de Bakunin de 1872, el investigador liberal Antony Sutton (1974) dijo en su revelador libro “Wall Street y la Revolución Bolchevique”:
Una barrera para la
comprensión madura de la historia reciente es la noción de que todos los
capitalistas son los enemigos amargos e inquebrantables de todos los marxistas
y socialistas. Esta idea errónea se originó con Karl Marx y fue indudablemente
útil para sus propósitos. De hecho, la idea no tiene sentido. Ha habido una alianza continua, aunque oculta,
entre capitalistas políticos internacionales y socialistas revolucionarios
internacionales, para su beneficio mutuo. Esta alianza ha pasado
desapercibida en gran medida porque los historiadores, con algunas excepciones
notables, tienen un sesgo marxista inconsciente y, por lo tanto, están
encerrados en la imposibilidad de que tal alianza pudiese existir. El lector de
mente abierta debe tener en cuenta dos pistas: los capitalistas monopolistas
son los amargos enemigos de los empresarios del laissez-faire; y, dadas las
debilidades de la planificación central socialista, El estado socialista
totalitario es un mercado cautivo perfecto para los capitalistas monopolistas,
si se puede hacer una alianza con los agentes del poder socialista.
¿Supongamos, y es solo una hipótesis en este punto, que los capitalistas
monopolistas estadounidenses pudieron reducir una Rusia socialista planificada
[o Alemania] al estado de una colonia técnica cautiva? ¿No sería esta la
extensión internacionalista lógica del siglo XX de los monopolios ferroviarios
de Morgan y la petrolera Rockefeller de finales del siglo XIX?” (el énfasis es agregado)
Karl Marx proponía la dictadura internacional de los proletarios, para tomar los medios de producción por la fuerza (la riqueza era confiscada, la propiedad privada abolida). Es decir, proponía la concentración del poder político y económico en pocas manos. Lenin iba más allá y apostaba explícitamente por una revolución violenta en cada país del mundo. Es famosa la frase de Marx "proletarios del mundo, uníos", queriendo disfrazar el saqueo violento de la propiedad privada con una “causa social justa”.
La URSS era la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, un experimento sanguinario cuya idea era expandirse ilimitadamente por todo el globo hasta cubrirlo con su bandera roja y su símbolo de la hoz y el martillo. El marxismo proponía explícitamente la formación de una República Universal proletaria. Y no temían apelar a la violencia.
Marx decía: “Los comunistas
no se cuidan de disimular sus opiniones y sus proyectos. Proclaman abiertamente
que sus propósitos no pueden ser alcanzados sino por el derrumbamiento violento de todo el orden social tradicional“ ([5])
En el manifiesto Comunista Karl
Marx deja muy claro que: “En las
diferentes luchas nacionales, los proletarios ponen por delante y hacen valer
los intereses comunes a todo el proletariado, sin caer en el patriotismo” ([6]) Desde 1848 la elite globalista intenta
sabotear públicamente los valores Occidentales.
… se acusa a los comunistas de querer abolir la patria, la nacionalidad… Los obreros no tienen patria. No se les
puede arrebatar lo que no poseen, …las demarcaciones nacionales y los
antagonismos entre los pueblos desaparecen de día en día con el desarrollo de
la burguesía, la libertad de comercio y el mercado universal, con la
uniformidad de producción industrial y las condiciones de existencia que le
corresponden. El advenimiento del
proletariado les hará desaparecer más deprisa todavía. (Marx, 1848, p.42-43) [7]
Marx increíblemente reconoce la confluencia de objetivos entre el ultra
capitalismo liberal sin fronteras y el socialismo que él mismo traía,
prometiendo que las naciones y países desaparecerían aún más deprisa con su
propio modelo de régimen socialista de tipo internacionalista.
Las fronteras de los países eran un estorbo a su idea de una República Universal (Gobierno Mundial), las patrias, eran reducidas conceptualmente a meras “divisiones contra la clase obrera”, por ello debían ser derribadas todas las fronteras, costumbres y naciones. Para estos materialistas no importaba donde habías nacido, sino de que clase social eras, si tenias en tus manos “medios de producción”. Los burgueses capitalistas debían ser exterminados en sus campos de concentración llamados Gulag. Los símbolos patrios eran rechazados, siendo sustituidos por toda la parafernalia comunista, la bandera roja, el símbolo de la hoz y el martillo, el himno comunista etc.
GLOBALISMO POR LA PERSUASIÓN.
El instrumento para lograr el globalismo por medio de la persuasión y la propaganda, sería el ultraliberalismo que defiende los grandes monopolios supranacionales y la desregulación del sistema financiero. Son los que persiguen la formación de un mercado global único y la destrucción de toda frontera económica que pueda proteger a los productores y trabajadores locales. Aquellos que apelan a la ilimitada circulación de personas, bienes y dinero por todo el mundo, consciente o inconscientemente están promoviendo el globalismo.
No son capitalistas genuinos, son financieristas monopolistas. El gobierno mundial privado debe ser forjado a costa del debilitamiento del Estado Nación Soberano, el debilitamiento del Poder público. Requieren un sistema democrático y partidocrático servil al poder del dinero y los lobbies.
Varios teóricos “liberales-libertarios” del siglo
XX han sido financiados por los grandes promotores del globalismo. La Fundación Rockefeller sostenía
económicamente la labor intelectual de Ludwig von Mises ([8]).
Del mismo modo la familia Rockefeller
financiaba a sus amigos Friedrich Hayek y Paul Samuelson. También inyectaba fondos en la Escuela de
Frankfurt (padres del progresismo y el
wokismo). Es decir controlaban el relato por derecha y por izquierda.
La dosis de anarquismo de mercado introducido en el liberalismo de siglo XX, puede ser visto en este contexto, como propicio para la agenda globalista. Una genuina infiltración. Es algo que vengo afirmando desde el 2018. Solo comparen esos “liberales” de Siglo XX, con el fundador del liberalismo John Locke, para John el gobierno existe para proteger los derechos naturales de los individuos: vida, libertad y propiedad. Él creía que el gobierno debería ser limitado y obtener su poder del consentimiento de los gobernados, pero no abogaba de ninguna manera por la abolición del Estado. Al contrario, la garantía para la existencia de la propiedad y la libertad era Estado. Para Locke, el Estado era una garantía indispensable. Su filosofía política establece que, sin un gobierno que proteja los derechos naturales, como la propiedad y la libertad, la vida en el estado de naturaleza sería precaria y peligrosa. Por lo tanto, aunque abogaba por un gobierno limitado, no consideraba al Estado como un mal necesario, sino como un protector esencial de los derechos individuales.Incluso Adam Smith veía al Estado como un garante necesario de la libertad y la justicia, abogaba por una intervención limitada y cuidadosamente considerada ([9]), pero de ningún modo era anarquista como los libertarios “austríacos” ([10])
La Matrix
globalista promueve el falso antagonismo entre Marx vs. Mises, ya que ambos
resguardan los mismos intereses sectarios de la oligarquía financiera
internacional, aunque desde diferentes
trincheras. Marx y Mises tenían algo en
común con la banca internacional, su enfoque esencialmente globalista. Soy el
primero en advertir sobre esta falsa dicotomía, que ha cegado hasta
intelectuales de gran nivel. Ellos han caído en la falacia lógica del falso dilema, que presenta erróneamente una situación como si solo tuviera dos opciones mutuamente excluyentes, ocultando otras alternativas posibles.
Mises, aunque opuesto a la banca central estatal, promovía la banca libre privada, incluso justificaba ciertas emisiones fiduciarias por parte de los bancos privados, ya que supuestamente en competencia, se “auto limitarían”. F. Hayek promovía literalmente “la desnacionalización del dinero”, abogaba porque los bancos y entidades financieras privadas pudieran emitir diferentes monedas, un régimen que llamó de “libre competencia de monedas”.
John
Maynard Keynes era otro globalista que promovía la creación de una moneda
global llamada DEG. Aunque con Hayek tenía puntos de vista contrapuestos en
ideas económicas, tenían en común algunas cosas, como ser ex socialistas
fabianos y haber sido profesores en la Escuela de Economía de Londres, fundada por
una organización clave para el globalismo moderno: La Sociedad Fabiana. ¿Es
casualidad que David Rockefeller se haya apasionado tanto con el fabianismo al
punto de basar su tesis doctoral en esa ideología? Hayek era gran amigo de Kurt W. Rothschild considerado el decano de
los economistas "austriacos". Este último nacido en Viena debió huir
de Alemania en 1938.
El cosmopolitismo antinacionalista de Mises era fuerte y lo introdujo en su nueva versión de “liberalismo de siglo XX”, veamos:
El ideal último previsto por el liberalismo es la perfecta cooperación de toda la humanidad, que se lleva a cabo pacíficamente y sin fricciones. El pensamiento liberal siempre tiene en vista a la humanidad entera y no sólo a partes. No se detiene en grupos limitados; no termina en la frontera del pueblo, de la provincia, de la nación o del continente. Su pensamiento es cosmopolita y ecuménico: abarca a todos los hombres y al mundo entero. El liberalismo es, en este sentido, humanismo; y el liberal, ciudadano del mundo, cosmopolita. ([11]) énfasis agregado.
Ese cosmopolitismo, ese internacionalismo, ese universalismo que desprecia localismos, nacionalismos, emparenta la cosmovisión de Mises y Marx.
La oposición entre Mises vs Marx, es la falsa oposición que los globalistas han planteado para mantener nuestros pensamientos encerrados dentro de la pequeña caja que a ellos les conviene.
La elite global basa su poder en el control de los opuestos contradictorios. Falsas oposiciones que guían a los hombres hacia ideas que a fin de cuentas sirven al mismo Sistema.
Marxismo y liberalismo, han nacido como polos opuestos de un mismo sistema de valores, el materialismo económico. Uno defiende al supuesto explotado (el proletario) y el otro defiende al supuesto explotador (el burgués), los poseedores y los no poseedores de los medios de producción, en ello se centran estas cosmovisiones. En resumen: lo que tienes te define.
Ninguno es una solución al sistema, porque ambos son parte del sistema. Son esencialmente el sistema de engaño e ilusión creado por los banqueros internacionales globalistas. Son relatos que interpretan una realidad compleja y abstracta, simplificando y racionalizando la crítica, dirigiéndola, más bien desviándola, para ofrecer a su vez soluciones que tiendan a reforzar el poder financiero. La función determinante de una sociedad es la economía, el centro de la sociedad es la economía; esta sería el centro vital que motiva toda actividad humana. Allí estarían los pilares de todo grupo humano. Los marxistas hacen foco en los medios de producción, los liberales en el mercado. A partir de la pretendida "ciencia" económica se puede explicar y predecir el comportamiento humano. El único fin de la sociedad civil parece ser la búsqueda de la mejor forma de asignar los recursos materiales. La economía asfixia toda otra visión trascendente de la vida.
En ambos casos se está dentro de la alienación económica. Esa lógica excluye la idea de trascendencia, fe y religión. No ha de sorprender a nadie que el cristianismo esté siendo borrado del mapa bajo ese contexto cultural.
No puedes reducir la complejidad de la vida humana al frío y simple cálculo económico. No puedes reducir al humano a un simple agente económico y pretender con ello subordinar un orden político a uno económico.
Es la economía la que debe estar al servicio del hombre y no el hombre al servicio de la economía. La economía es importante, pero no es el centro.
Los globalistas sueñan con que el control de toda la riqueza mundial quede en sus manos, mientras que la austeridad, el sufrimiento y la pobreza, es algo que debe ser soportado por el 99% de la población del mundo. Para lograrlo no les interesa tanto si es a través de dictaduras estatales o mundiales por la vía pública, o si es por medio de la vía de corporaciones privadas que controlan todos los aspectos de nuestras vidas.
Globalistas fanáticos fueron los líderes de la Unión Soviética, globalistas fanáticos son los funcionarios de la ONU, los líderes de la UE y los dueños de los bancos centrales privados de todo el mundo, capaces de imprimir el dinero de la nación más poderosa de la tierra y distribuirlo a su antojo. El efecto Cantillon y una nutrida red de ONG y lobbies hacen el resto: convertir el dinero en poder político. Y a través de la administración de las crisis y la especulación, la elite procede a realizar la transferencia de riqueza masiva de muchas manos a unas pocas. No hablamos de riqueza bien ganada de forma productiva, sino de robo. Los planificadores centrales privados de la economía se han posicionado en un lugar de privilegio, donde la asignación de recursos es totalmente arbitraria.
Hoy, dos años después de haber escrito el anterior capítulo, mi pensamiento sobre este tema ha evolucionado hacia formas de argumentación más contundentes, estructurales y sistémicas que estaré compartiendo los próximos meses. Soy consciente de que la argumentación "conspirativa" por más hechos históricos que puedan respaldarla, siempre queda abierta a un amplio margen de debate.
[1] Cabal, Esteban (2012). Gobierno Mundial. Ediciones Mandala.
[2] Sutton, Antony (1974). Wall Street y la revolución bolchevique.
Clairview Books, 2011. Disponible también Online: https://archive.org/details/sutton_201611/mode/2up
[3] Salbuchi Adrian. (2001). El Cerebro del Mundo.Cap. “Balance of
Power y Convergencia”. 3ra edición. p114. Ediciones del Copista.
[4] Koch Paul (2005). Illuminati. 3ª edición. p. 11. Editorial Planeta.
[5] Marx, K. (1848). El Manifiesto Comunista. IV Posición de
los comunistas ante los diferentes partidos de oposición. (p57-58). Editorial
Aguilar.
[6] Marx, K. (1848). El Manifiesto Comunista. Cap II
Proletariados y Comunistas. (p. 36) Editorial Aguilar.
[7] Marx, K. (1848). El Manifiesto Comunista. Cap. II
Proletariados y Comunistas. (p. 42-43) Editorial Aguilar.
[8] Rockefeller Foundation financió la National Bureau of Economic Research (NBER) para que proporcionarse a Mises dinero para que pueda continuar con su labor intelectual de defender los mercados. https://www.mises.org.es/2015/11/mises-en-america/
[9]
https://www.jstor.org/stable/40752070
[10] https://www.adamsmith.org/blog
[11] Von Mises, L. 1985. El liberalismo en la tradición clásica . Trad: R. Raico. Fundación para la Educación Económica, pp. 105-6.

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