PRIMER AÑO SEGUNDO MANDATO. TRUMP 2.0- ANALISIS AMPLIO

Por Theo Belok


El 20 de enero de 2026 se cumple el primer año de mandato de la segunda presidencia de Donald J. Trump. Ha sido un año revelador, lleno de sorpresas y movimientos proactivos por parte del mandatario de la primera potencia mundial. 

Al igual que en su primer mandato, viene sufriendo la campaña de desprestigio y propaganda negativa más extraordinaria de todos los tiempos, donde los medios de comunicación masivos, se han ensañado redobladamente contra el líder republicano, demostrando un sesgo pocas veces  visto. 

La elites globales intentaron bajo todos los medios impedir que volviese a asumir la presidencia, pero lo que no lo mató lo hizo más fuerte. Tras una elección arrolladora, Donald se cubrió con un manto de legitimidad y respaldo popular inusitado. 

A diferencia de su primer mandato, que estuvo a la defensiva por casi cuatro años tras el poderoso golpe deslegitimizador dado por el Rusiagate, en este retorno victorioso, tras sobrevivir a varios intentos de asesinato, volvió pateando puertas, entonces con grandes aliados, como Elon Musk y un gabinete ideológicamente alineado. 

Con el análisis detallado aquí desarrollado, intento exponer ciertos aspectos de este segundo mandato que pueden ser comprendidos bajo otra visión que la impuesta por la prensa masiva. 

Pero antes de proseguir, es importante preguntarnos ¿desde qué óptica se analiza a Trump y su movimiento emergente?. Claro está quien lo haga desde la izquierda progresista seguramente lo repudiará; por otro lado, quien lo analice desde la derecha liberal economicista también tenderá a ser muy crítico con varias de sus políticas económicas. El lector apreciará que aquí adopto una perspectiva soberanista y fuertemente antiglobalista. 

Debemos tener presente que la gran amenaza de nuestro tiempo es el globalismo, según la definición que ofrezco:

"Un sistema ideológico que promueve la concentración del poder a escala mundial y la transferencia de la soberanía de las naciones a entidades supranacionales, con el objeto de conformar una estructura de poder global de tipo totalitario" (Belok, 2021)

"En la matriz de la ideología globalista subyace la peligrosa y subversiva idea de la disolución del Estado Nación Soberano, la abolición de las libertades individuales y la precarización de los trabajadores" (Belok, 2021). 

Si un líder, cualquiera sea, toma medidas para revertir este ataque sistemático hacia los valores e instituciones que hicieron grande a Occidente, defenderé su lucha, porque es la mía también, y vengo presentando batalla desde hace más de dos décadas. Donald Trump es con sus defecto y virtudes, un proto-soberanista, es la viva encarnación de un modelo civilizatorio basado en la defensa de la soberanía nacional. Y eso es. precisamente, lo que Occidente necesitaba en un momento crucial como el actual, donde el globalismo viene avanzando virulentamente al punto de poner en jaque nuestra supervivencia y civilización. 

A continuación, analizaré sus políticas en cuatro áreas clave: economía, geopolítica, cultura y política interna. 

1) ECONOMÍA: 

Pocos advierten que, tras la narrativa proteccionista (1), existe una voluntad de reconfigurar el sistema económico de los Estados Unidos a través de una demolición controlada del modelo financierista y la reconstrucción, en su lugar, de un modelo basado en la producción de riqueza real. 
Existe una hoja de ruta racional que replantea el comercio internacional como un instrumento de poder, sustentado por aranceles, el control de divisas y la segmentación estratégica de aliados. 
La visión económica de la Administración Trump 2.0 se basa en la defensa de un capitalismo desarrollista, es una continuación del enfoque adoptado en su primer mandato, pero potenciada en su aplicación y alcance. 
Se destaca la idea de que no es posible disociar la geopolítica del comercio internacional. 
La política económica trumpista está orientada a lograr: 
1) la REINDUSTRIALIZACIÓN,  fomentando la relocalización de grandes empresas, para que  EE.UU. vuelva ser una potencia manufacturera, asegurando la cadena de suministros;  
2) la PROTECCIÓN del trabajador estadounidense, y 
3) la REDUCCIÓN de la dependencia exterior, especialmente frente a China.
Pero el objetivo máximo es trastocar el núcleo del sistema financiero: el mercado de la deuda estadounidense y su pilar, la balanza comercial deficitaria. Y todo esto respetando la propiedad privada. 
Fuente: Promethean Action

El 2 de abril de 2025 declaró "El Día de la Liberación" (2), decretando aranceles recíprocos, y lo que denominó como "independencia económica", fue un auténtico blitzskrieg comercial que abrió las puertas para un informal Acuerdo de Mar-A-Lago, que tiene entre sus principales propuestas: 
1  - Reducir el déficit comercial; 
2 - Restaurar la industria nacional, y. 
3 - Devaluar el dólar mientras se preserva su estatus como moneda de reserva mundial. 

A su vez, el anuncio de implementación masiva de aranceles, generó una incertidumbre calculada, para provocar volatilidad en los mercados. Esto ahuyentó capitales de Wall Street y los Bonos del Tesoro, capitales que se fueron hacia el oro y el BTC. Este movimiento produjo un debilitamiento relativo del dólar, tal como querían los expertos económicos y el mismo Trump.
El acuerdo de Mar-A-Lago, en cierta forma ya se está realizando sobre el campo de juego global con todos los viajes y acuerdos logrados por el secretario de Tesoro Scott Bessent, no se está realizando en un lugar físico (como el Acuerdo del Plaza (3) de 1985), sino en una serie de tratos bilaterales. El efecto es el mismo, en pocos meses lograron bajar el dólar un 10%(Bloomberg 4). La industria está volviendo, está creciendo, ya que Trump ha logrado traer billones de dólares en inversiones a EE.UU. 
A diferencia de lo que vaticinaban los economistas liberales, la inflación fue baja, la variación interanual del índice de precios fue de solo un 2,7% dando un respiro a la presión de analistas y la prensa que vaticinaban una hiperinflación debido a los aranceles (El PAIS -5-). 
La demolición controlada del sistema financierista conlleva riesgos significativos, pero el movimiento MAGA está dispuesto a recuperar nuevamente los pilares que hicieron grande a los Estados Unidos. 

2) GEOPOLÍTICA: 

Trump basa toda su política exterior en la neutralización de China, en el repliegue hemisférico, en la búsqueda del equilibrio de la balanza comercial, en mantener la supremacía del dólar como moneda de reserva mundial, protegiendo la tecnología de punta estadounidense.
 
En su primer mandato reformuló la estrategia de Defensa del Pentágono proponiendo dejar de enfocarse en el terrorismo islámico, para pasar a centrarse en la competencia estratégica entre Estados. Esto fue un duro golpe a la agenda globalista. En este segundo mandato continuó con ese enfoque, pero comenzó a mirar de cerca su propio hemisferio, dejando de presionar tanto a China en su zona de influencia natural. Esto puede ser visto como un repliegue de fuerzas y una concentración eficiente de recursos. 

Para que el lector se sitúe en estos juegos de tronos internacionales, es importante que sepa sobre la existencia implícita de dos grandes líneas geopolíticas: la globalista y la patriótica.

La geopolítica globalista, tiende a potenciar e inflar a China como potencia mundial, habiendo sido  (los globalistas Rockefeller) quienes impulsaron el experimento totalitario chino como modelo de aplicación global. Por su parte, los globalistas del CFR, los neoconservadores y Stratfor (la CIA privada) han promovido siempre la demonización de Rusia, y utilizado a EE.UU. como gendarme mundial, con múltiples intervenciones por todo el orbe para crear y fortalecer la estructura de poder mundial supranacional. Y para desviar recursos públicos hacia objetivos y operaciones que servían a los intereses de la elite global, utilizaban la agencia USAID (6) (Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional) una especie de George Soros potenciado. Ninguno de los antiglobalistas tenía en foco esta organización tan poderosa y discreta que servía como tapadera de la CIA y plenamente funcional a los intereses globalistas. 

La geopolítica patriótica, busca neutralizar a China, y acercarse a Rusia, priorizando por sobre todas las cosas, el interés nacional. Su lógica es transaccional y pragmática, intentando mantener la hegemonía estadounidense.   
Aquí surge el dilema de la Trampa de Tucídides que resume esta estrategia: cercar, aislar y debilitar a China como principal rival, para evitar una confrontación militar. En su primer mandato, Trump fue más confrontativo y directo con la potencia asiática, mientras que ahora, en este segundo mandato, ha reducido la intensidad retórica.   
Veamos algunas acciones concretas:
*Aumento de aranceles a productos chinos para reducir el déficit comercial;
*Restricciones a inversiones chinas en sectores clave como tecnología;
*Bloqueo del software de diseño de chips (EDA), dominado por empresas como Synopsys y Cadence. Estas herramientas son estratégicas: ya que sin ellas, no se pueden diseñar los chips modernos;
*Inversión en tecnología avanzada, como inteligencia artificial y computación cuántica, con un aumento del 30% en el presupuesto destinado a esa área. Curiosamente ha confiado la misión a dos globalistas como Sam Altman (OpenIA) y Larry Ellison (Oracle). Aunque eso lo matiza el hecho de que el Pentágono ha comenzado a utilizar GROK (la IA de Elon Musk) a partir de enero de 2026, y que el Proyecto Stargate, liderado por globalistas, es solo una pantalla de humo (7)
*Fortalecimiento de alianzas con países asiáticos (India, Japón, Corea, Australia, Taiwán) y con aliados ideológicos como Argentina, Hungría e Italia.
*Pacificación de Medio Oriente, reduciendo frentes abiertos.
*Consejo de Paz para Gaza, creado por Trump (rechazado por Israel) (8). 
*Mantenimiento de la alianza con países árabes del Golfo como EAU,  Arabia Saudita y Qatar (9). 
*Acercamiento relativo a Rusia para alejarla de China. 
*Intento de cambio de liderazgo en Irán con una pseudo revolución de color con protestas en las calles, seguidas de represión y muerte de civiles. 

Según Elon Musk (ahora alejado del movimiento MAGA), la alianza China-Rusia podría ser un factor determinante en un eventual conflicto global. En 2023, ya advirtió: “Durante la Guerra Fría, EE.UU. trabajó para mantenerlos divididos. Ahora, con la guerra de Biden contra la autocracia, los está uniendo. Esto es peligroso y absurdo”.

Con la nueva Estrategia de Seguridad Nacional de diciembre de 2025 (10) se apunta a un repliegue hemisférico como zona de influencia primaria, desescalando la presión en Oriente. 

Sus últimos movimientos en política exterior, como lanzar operaciones militares sin autorización del Congreso y amenazar abiertamente con tomar el control de territorios de países aliados como Groenlandia, el Canal de Panamá, e incluso todo Canadá como estado número 51 (11), han encendido alarmas entre líderes internacionales y entre muchos de sus propios partidarios. 

Todo esto responde a una reactivación de la Doctrina Monroe (12), que, desde el nombramiento de Marco Rubio como secretario de Estado, ya vislumbraba un renovado interés por los asuntos hemisféricos con foco en Cuba y Venezuela (13). 
El nuevo acuerdo entre China y Canadá (14) representa un desafío al área de influencia hemisférica y juega con un país limítrofe crítico, a demás de ser uno de los mayores socios comerciales. 
En Canadá se estará formando una peligrosa alianza entre el globalismo progresista y el partido comunista chino. 


Dentro de los movimientos reveladores en política exterior incluyó el ayudar mediante una Orden Ejecutiva a una minoría de blancos sudafricanos (los afrikaners) para poner fin a las políticas discriminatorias racialmente motivadas del brutal gobierno sudafricano de Cyril Ramaphosa (15). 

El presidente Trump, hasta ahora, tuvo intentos infructuosos de llevar la paz a Ucrania, pero desmanteló en solo 12 días el programa nuclear iraní tras una operación militar relámpago junto a Israel; y también logró una paz -frágil- entre Israel y Palestina (16). 

Recientemente, 
en medio de las protestas ciudadanas en suelo iraní, una mayoría bipartidista ha rechazado una posible intervención militar prolongada en tierra de los ayatolas. Una encuesta reciente muestra que el 70% de los estadounidenses se opone a los ataques militares de EE.UU. contra Irán, pero en el mientras tanto el presidente evalúa todos los medios y envía respaldo a manifestantes diciéndoles: "LA AYUDA ESTÁ EN CAMINO"  (17). Todo lo que tenga que ver con guerras en la región, genera rechazo en los estadounidenses, ya que recuerdan la sangría de recursos y vidas que representó la "guerra contra el terrorismo" impulsada por neoconservadores globalistas.  

A principios de enero de 2026 Trump presionó, boicoteó e incursionó militarmente en Venezuela (18), poniendo al dictador socialista Nicolás Maduro tras las rejas en Nueva York, con una dudosa causa legal por narcotráfico, tras la exitosa operación "Resolución absoluta". 


Ha vuelto a reivindicar territorios, como el de Groenlandia (perteneciente a Dinamarca), que lejos de ser una isla solo de hielo, constituye el segundo yacimiento mundial de tierras raras, además de poseer una ubicación estratégica para ampliar la construcción del Golden Dome (un escudo contra ataques misilísticos provenientes de China o Rusia principalmente). (19)

Con su política exterior, Donald Trump ha presionado a países de la OTAN para que contribuyan con el 5% de sus presupuestos en defensa y se ha lamentado de la destrucción de Europa por las oleadas migratorias y de los gobernantes débiles que lideran aquellas naciones (20). 

Trump logró que una gran empresa fabricante de chips de Taiwan (21), trasladara parte de su producción a EE.UU.; previniendo una posible ocupación china a la isla, mitigando así la dependencia estratégica con esta industria. 

Finalmente, EE.UU. abandonó más de 66 organismos multilaterales dando un golpe duro al globalismo (22).

Las políticas de Trump, no están estrictamente subordinadas a los lineamientos de los globalistas del Consejo de Relaciones Exteriores (CFR), el Hudson Institute, la Red Koch, ni el Milken Institute, tampoco sigue lineamientos de la ONU, ni de Rusia, ni de Qatar, ni de Israel. 

Donald Trump ha sido controvertido en su política exterior y su pueblo le pide concentrarse más en asuntos internos; los votantes creen que el presidente dedica demasiado tiempo a la política exterior en lugar de trabajar para reducir el costo de vida. Mientras busca la paz entre Israel y Palestina, o entre Ucrania y Rusia, los estadounidenses quieren precios más bajos en alimentos, así como viviendas más económicas. 

3) BATALLA CULTURAL: 


Trump pasará a la historia como el principal líder occidental en enfrentar de forma directa la agenda progresista woke. Ha combatido cada una de las que he denominado microidologías globalistas (Belok, 2021)

Su cruzada cultural busca restaurar valores tradicionales, como la familia, el patriotismo, el trabajo, la cultura, la natalidad, las fronteras, la propiedad, el comercio recíproco, enfrentando así el avance de la ideología woke, incluido el racismo inverso y el extremismo de género. Lamentablemente, no se observan mecanismos que tiendan a mitigar la propagación de esta ideología divisiva de izquierda en plataformas privadas como Netflix, o usinas ideológicas como Hollywood

No obstante, Trump ha iniciado una contraofensiva cultural para neutralizar el progresismo institucionalizado, dando de baja los mandatos obligatorios DEI (diversidad, equidad e inclusión) para empresas privadas. 
Algunas de las medidas más destacadas son:
*Eliminación de las políticas DEI  en el gobierno federal;
*Reafirmación de la identidad biológica como base legal del género;
*Salida de organismos multilaterales como la OMS, la UNESCO, + 66 organismos;
*Rechazo a la pretendida jurisdicción sobre EE.UU. de la Corte Penal Internacional (CPI) y sanción a sus miembros. Su prioridad es la soberanía jurídica (no hay nada que esté por sobre la Suprema Corte de Justicia de su país);
*Salida del Acuerdo Climático de París: prioridad a la soberanía energética. La promoción de la transición a energías verdes se traduce en una ralentización de toda la economía productiva;
*Reversión de políticas de aborto financiadas con fondos federales:
*Reforma educativa K-12: prohibición de material considerado antiamericano o subversivo;

Para dificultar todas las reformas revolucionarias de Trump, ya se han presentado centenares de  demandas judiciales que bloquean varias de estas políticas. La Just Security Litigation Tracker (actualizado al 16 de enero de 2026): ha rastreado 585 casos en total contra acciones ejecutivas de la administración Trump (incluyendo demandas activas, resueltas y apelaciones). 
La Lawfare Litigation Tracker (enfocado en temas de seguridad nacional y acciones ejecutivas), ha reportado  253 casos activos desafiando las acciones de la administración (contando un caso original y sus apelaciones como uno solo)
¿Por qué razón el poder judicial pone palos en la rueda? Porque Trump está tocando el nervio ideológico del globalismo. Liberales como George Soros promueven la carrera de jueces y abogados woke para hacer imposible un gobierno soberano a favor del pueblo. Si un mandatario intenta gobernar defendiendo el interés nacional, es señalado por la prensa como "autoritario", es un sistema diseñado para defender los privilegios de la casta global. Ningún otro presidente ha recibido tanta resistencia interna. 

4) POLÍTICA INTERNA:  

Trump comenzó el segundo mandato con la idea de liderar una especie de "segunda revolución americana". Ya no contra el Imperio Británico, sino contra una oligarquía globalista que persistentemente ha intentado controlar  el aparato federal.  En general, Trump hizo exactamente lo que dijo que haría. Lo está haciendo muy rápido y eso genera fricciones y ruido. Las encuestas no revelan una caída, "los índices de aprobación de Trump no son una señal de alerta. Son un comprobante. Demuestran que cumplió exactamente lo que prometió, y que la mitad del país no soporta lo que cumplió". El 92% de quienes lo apoyaron en el 2024 todavía aprueban su gestión (23), y a nivel país el 50% lo desaprueba. Téngase en cuenta que la prensa masiva es globalista y presiona constantemente contra cada una de sus políticas. 

Donald Trump ha declarado la guerra al Estado Profundo (24): esa estructura burocrática y parasitaria que, durante décadas, ha respondido más a intereses supranacionales que a los de los propios ciudadanos estadounidenses. 
Entre las acciones claves encontramos las siguientes:
*Creación del DOGE, para recortar la burocracia globalista y fortalecer al Ejecutivo;
*Reinstauración del Anexo F, para remover empleados federales de carrera;
*Cierre de la USAID. Para eliminar los gastos discrecionales del Estado Profundo; 
*Control fronterizo reforzado, y deportaciones masivas durante 2025, el gobierno revocó alrededor de 100.000 visas, y ha deportado 650.000 inmigrantes ilegales en el primer año de su segundo mandato, sumando dos millones más que regresaron a sus países de manera voluntaria (25), lo que muestra un claro contraste con su primer mandato donde la batalla, en este campo,  fue más retórica que práctica (26);
*Lucha real contra el narcotráfico considerando a los cárteles de la droga como organizaciones terroristas;
*Uso temporalmente limitado de la guardia nacional para contribuir al orden público. El mandatario argumenta que se necesitan las tropas federales para sofocar la violencia, los disturbios y el crimen en las ciudades controladas por los demócratas. El Pentágono avanza con las órdenes del presidente Donald Trump de crear una fuerza de reacción rápida de la Guardia Nacional en cada estado. El presidente  amenazó con invocar la Ley de Insurrección con el fin de detener las manifestaciones en Mineápolis contra la presencia del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés). 

Lo que está ocurriendo no es una simple reforma: ¡es una auténtica revolución institucional silenciosa!, destinada a recuperar el poder secuestrado por la oligarquía globalista.

El segundo mandato de Trump ha enfatizado una política "America First" más agresiva que en su primer período, priorizando el unilateralismo, el nacionalismo económico y acciones militares directas. Sigue enfrentando una fuerte oposición interna  por parte de los demócratas y periodistas liberales. Consultado recientemente por The New York Times sobre si existían límites a su poder, Trump respondió: “Sí, hay una cosa. Mi propia moralidad. Mi propia mente. Es lo único que puede detenerme” (27), en una entrevista exclusiva concedida en el Despacho Oval, para luego añadir: “No necesito el derecho internacional”, aunque insistió en que su administración “sí debe cumplirlo”, aclarando que ello “depende de cuál sea la definición de derecho internacional”. 

Intentando acercarse a su base electoral que solicita resultados en sus bolsillos "Ha propuesto limitar las tasas de interés de las tarjetas de crédito al 10% y ha desarrollado estrategias sobre esta revolucionaria idea con la senadora Elizabeth Warren, demócrata por Massachusetts" ."Además, ha lanzado un ataque contra las viviendas de propiedad corporativa, que, según él, han disparado los alquileres."  (28). Del mismo modo ha emprendido una renovada lucha contra el Banco de la Reserva Federal para que baje las tasas de interés. Ha dicho que iniciará una demanda contra el Bank of America y JP Morgan por "desbancarizarlo", descartando al director ejecutivo del banco, Jamie Dimon, como posible candidato para presidir la FED (Reserva Federal) (29)

Trump enfrentó a fin de año, el cierre parcial del Gobierno más largo de la historia de Estados Unidos, fue destacado el papel jugado -en las difíciles negociaciones- por el líder de la minoría demócrata en el Senado, el globalista y progresista woke Chuck Schumer (30El gobierno federal de EE. UU. estuvo cerrado desde el 1 de octubre hasta el 12 de noviembre de 2025, un total de 43 días.

¿FRACTURA DEL MOVIMIENTO MAGA?

El peor desafío que enfrenta Donald Trump, no proviene de los demócratas, ni de China, ni del Estado Profundo, sino de su propio movimiento MAGA, que presenta una fractura difícilmente reparable, el responsable ha sido el propio presidente con su juego pragmático de indeterminación doctrinaria, junto al intento por seducir a facciones de intereses y visiones contrapuestas. 

Un amplio espectro del movimiento creado por Donald Trump se encuentra decepcionado tras el ataque a Irán de 12 días, el fuerte respaldo a Benjamín Netanyahu en un contexto de crisis humanitaria en Palestina y denuncias de presuntos crímenes de guerra en Gaza (Infobae). Se suma a esto el tratamiento ambivalente de los archivos de Epstein, y lo que algunos señalan como desmedida cercanía con personajes como Ronald Lauder, que según el periodista e investigador César Vidal es quién empuja a Trump a apoderarse de Groenlandia (31). Visiones que no tienen en cuenta reclamos históricos e importancia geopolítica propia. 

La fisura del movimiento MAGA se evidencia en las peleas innecesarias que Trump tuvo con personas que lo han apoyado: Elon Musk, Tucker Carlson, Marjorie Taylor Greene, quienes han señalado de manera condenatoria a Trump como demasiado pendiente de la política exterior y algunos aliados. En definitiva, los temas: "Irán", "Israel" y "Epstein" están fracturando al movimiento MAGA. Al mismo tiempo tanto el presidente como el vicepresidente J. D. Vance, permiten dentro del movimiento expresiones públicas tan divergentes como las de Ben Shapiro (pro-Israel) y las de Nick Fuentes - Tucker Carlson - Owen - Greene (anti-israelí).   

Muchos se han apresurado en juzgar a Trump como un traidor, sin ver la estrategia de fondo en juego. Para una visión más amplia, invito a leer: Trump ¿oposición controlada? (32); La masonería no reconoce a  Trump como suyo (33). La CIA contra Trump (34). La verdadera relación con Israel (35)(36). El caso Epstein bajo otra óptica (37). El Foro de Davos contra Trump (38). George y Alex Soros contra Trump (39). La Reserva Federal Contra Trump (40). y los medios de prensa masivos contra Trump (41).

CONCLUSIÓN 

Trump no es perfecto, pero ha demostrado un coraje ejemplar. En resumen, el segundo mandato de Donald Trump se viene caracterizando por políticas orientadas a fortalecer la economía productivaconfrontar a China en el ámbito geopolíticorevertir avances del progresismo en la cultura y reducir la influencia de la burocracia federal. Estos enfoques, reflejan un intento de realinear las prioridades nacionales hacia una visión más nacionalista y conservadora. El presidente ha logrado avanzar demasiado en su primer año de mandato, pero lo ha hecho tan rápido que sus movimientos se perciben como inestabilidad. Ahora necesita consolidar sus grandes victorias y recordar a los votantes por qué lo eligieron. Le restan tres años de mandato y una muy importante elección de medio término. 
Lo que está en juego no es solo un liderazgo político, sino el alma misma de Occidente.


Por Theo Belok, padre de la Teoría Soberanista; escritor y analista geopolítico, autor de "Trump contra el Globalismo" y "Globalismo: ¿Qué es y cómo derrotarlo?". Sigue sus análisis en su sitio oficial: teoriasoberanista.com

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